SALES DE BAÑO

por Israel Alonso

imagen libre de derechos de autor

Publicado originalmente en la revista literaria Relatos Sin Contrato

Una vez quisimos querernos, amarnos, encontrarnos, dijimos tonterías como no me dejes nunca o si me dejas me mato pero al final me dejaste y no me maté al final, así que aquí sigo, venga la burra al trigo, llorándote y pensándote, soñándote despierto.

Me cansé de pasar por debajo de tu ventana y mirar para arriba, a ver si te asomabas, a ver si te veía, a ver si me mirabas, a ver si sonreías o a ver si me tirabas con una maceta, con un insulto arrojadizo o un perdigonazo de la de tu padre, la de cuando cazaba, a ver si te asomabas yo pasaba y miraba, pero no te asomabas y me cansé.

Así que me mudé, compré la casa, vendí las cosas, hasta la guitarra, hasta la colección de botijos del mundo, hasta las tierras de la vieja loca las vendí por rascar de donde no había, hasta a punto estuve de atracar el banco de abajo, el que hace esquina, pero luego me dio pena de Pepe, el de los seguros, que anda mal del corazón el hombre y no tiene la culpa de que yo vendiera las cosas pero no me alcanzara para la hipoteca, que no me llegara, pero que al final me llegó, con esfuerzo, con fatiga y con cuatro avalistas no muy emocionados con el asunto, y me mudé a tu casa, a la que yo antes miraba desde abajo cuando pasaba, por si mirabas, etcétera.

Y no sé si será porque no como pero bebo, no sé si por lo de la droga o por la depresión o por yo que sé que ahora miro alrededor, tumbado en un colchón hinchable que se me deshincha y me deshincho yo, tumbado en lo que era tu cuarto, donde intuyo que estaba tu cama miro alrededor y te veo, ahí asomada a la ventana, serás cabrona, ¿ahora te asomas?, escribiendo en tu diario a saber qué mentiras sobre el capullo de tu ex que no para de pasar por tu calle, lo mismo le pones una orden de alejamiento por imbécil, o una de acercamiento para poder darle una hostia, te veo a mi alrededor, alucinación hecha mujer, qué culo se te ha puesto hasta en ensoñaciones.

Me meto en el baño que tiene óxido pero que a mí me da igual porque total, estoy borracho, fumado y desnutrido, me nutro de alucinarte aquí, o metida conmigo en el baño que ahora huele a sales de baño y sales del baño a secarte con una toalla de Bob Esponja y yo te miro ahí, voyeur alucinado, y me deprimo más porque no puedo, porque no existes, porque no estás, no puedo tocarte, morderte, besarte y todas esas cosas que ya no puedo hacerte porque no eres real.

Y salto por la ventana abierta, qué original yo, pero mira qué cosas, justo debajo estoy yo también mirando hacia arriba y me caigo encima. ¿O acaso saltaste tú?

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