Todos los derechos reservados. Foto de Ladislav Bona para Unsplash.

            —¿No les da rabia cuando pasa eso? Porque lo que es a mí me pone… ¡buuuuf!

            El público está resultando especialmente duro de roer. Lleva siete minutos de monólogo y aún no ha conseguido ni una carcajada, ni una leve sonrisita, ni la típica risa tonta. Aquellos hombres y mujeres lo miran fijamente como si se tratase de la persona menos graciosa del mundo. De no ser porque ha ganado varias veces el Open Mike de Arkansas y otras tantas el Risitas de Oro de Minnesota, Paul Kronin habría tenido que pensar que ha perdido el touch. Leer el resto de esta entrada »